Pero si lees, con la serenidad que sólo da el tiempo, en historias de guerras que pasaron, verás que en todas ellas, aún las que fueron humillación y vencimiento de tu patria, triunfó siempre lo que debe triunfar... la idea de Dios, que para triunfar en el mundo se vale siempre de los fuertes... y ten entendido, aunque por fuerza de brazos y de armas se manifieste, que la verdadera fuerza es la espiritual, que sólo es espíritu es quien pone en las espadas luz de inteligencia, en las inteligencias temple de espadas. Benavente Cuando oyereis de guerras y de rumores de guerras, no os turbéis, porque es que convienen. San Marcos |