El Oso Panda. Anatomia, Caracteristicas, Habitat, Reproduccion, origen evolucion
distribucion, alimentacion, filogenia, medio natural, ciclo vital ...
EL OSO PANDA
_______________________________________________________________
Clasificacion Nombre Científico: Ailuropoda melanoleuca Familia: Úrsidos Orden: Carnívoros Clase: Mamíferos Identificación: Inconfundible gracias a su pelaje blanco, que contrasta con el negro de las patas, pies, hombros, orejas, nariz y manchas oculares. Tamaño: Longitud cabeza-cuerpo, 1,2-1,5 m, altura en la cruz: 75-95 cm; longitud de la cola: 13 cm. Peso: 75-160 kg. Distribución : Zonas montañosas del centro de China. Hábitat: Bosques fríos y húmedos de alta montaña con sotobosque de bambú, llegando a superar los 3.500 m de altitud. Alimentación : Fundamentalmente, caña de bambú. Reproducción : Por lo general un cachorro o dos por camada (raramente tres) tras una gestación de 14 a 23 semanas (con implantación diferida). La madurez sexual se alcanza aproximadamente a los 6 ó 7 años. En los bosques brumosos de las remotas montañas de China central sobrevive un oso tan conocido como peculiar: el panda. De aspecto pesado, es sin embargo, un ágil trepador, aunque habitualmente deambula por el bosque de alta montaña comiendo bambú sin parar, para lo que ha desarrollado el “sexto dedo”, un hueso alargado de la muñeca, oponible a los otros cinco. Antiguamente ocupaba una gran área de China, pero hoy su distribución ha quedado reducida a seis pequeñas poblaciones, aisladas y en recesión: sumándolas todas, no supera en mucho el millar de ejemplares. Su rareza, su carácter pacífico y su aspecto singular –casi de oso de peluche- han convertido a esta especie en símbolo de la conservación de la naturaleza. ORIGEN Y EVOLUCIÓN Los pandas Mucho se ha discutido sobre la situación taxonómica del panda, sobre todo en relación con el panda rojo, y la conclusión podría ser la que indica su nombre común: oso panda. En efecto, se ha comprobado que el también llamado panda gigante es un oso, dando así la razón al primer occidental que vio uno, el naturalista francés Armand David. Pero los panda no siempre han sido considerados de este modo. Entre las vicisitudes por las que han pasado, está la de ser tratados como únicos representantes de sendas familias monoespecíficas; la de los ailuropódidos (para el oso panda) y la de los ailúridos (para el panda rojo). Hasta hace poco, el oso panda todavía se clasificaba dentro de los prociónidos, en una subfamilia que compartía con el panda roja (los ailurinos). Esta suposición se basaba en diferentes interpretaciones de sus características morfológicas, sobre todo de la surgidas a raíz de la gran especialización de ambas especies en la alimentación de bambú, destacando sobre todo el llamado “sexo dedo”, muy útil para arrancar las hojas de los tallos. Sin embargo, complejos estudios modernos, que incluyen la hibridación del ADN, han demostrado que se trata de una convergencia evolutiva, es decir, de una coincidencia debida a la adaptación a un entorno concreto, habiendo llegado ambos animales a la misma solución pero por caminos distintos. La filogenia Es cierto, no obstante, que existe un progenitor común del linaje de ambos pandas que vivió hace unos 30-40 millones de años, dando lugar a la familia de los úrsidos por un lado y a la de los prociónidos por otro. Esta última se dividió, hace menos de 30 millones de años, en dos ramas separadas por un océano: la eurasiática y la americana. De esta última quedan numerosas especies (mapaches, coatís, etc.), pero de la que permaneció en Eurasia sólo sobrevive un representante: el panda rojo. En cuanto a los úrsidos, el antecesor del oso panda, que también tiene un único descendiente actual, se separó del tronco principal entre 18 y 25 millones de años atrás. El entronque mayoritario siguió evolucionando hasta dar lugar a las diversas especies de osos actuales. Adaptaciones recientes Hace tiempo que se tenía noticia de algún oso panda que no seguía la clásica combinación de colores en blanco y negro, pero se consideraba poco menos que una curiosidad. Pero lo cierto es que se ha repetido, y hoy se conocen tres casos que siguen el patrón de la especie, pero con una mezcla de colores rojizo, marrón y blanco. Ello se considera una reminiscencia de los panda del Pleistoceno, interpretándose los colores blancos y negro como una adaptación del camuflaje a las eras glaciales, que consiguieron superar. De hecho, para algunos, lo extraño no es que hoy estén en peligro de extinción, sino que hayan llegado hasta nuestros días. No obstante, es indiscutible que, a pesar de su apariencia de vulnerabilidad, mientras otros formidables carnívoros han desaparecido, el panda ha logrado sobrevivir. ANATOMÍA DEL OSO PANDA Un carnívoro adaptado al bambú Con su cuerpo macizo y bajo, casi rechoncho, el oso panda presenta una coloración blanco (algo amarillenta) con características manchas negras, que le confieren un patrón de camuflaje ideal tanto entre la penumbra del follaje de bambú como sobre la nieve. Su cara ancha “de payaso” tristón provoca el afecto humano, pero probablemente para otro animal sea un signo de amenaza, lo que no deja de ser un sistema de defensa. CABEZA La cara es más aplanada que la de los demás osos, y el hocico menos prominente. Los ojos presentan pupilas hendidas verticalmente, como las de los felinos y no como las de los demás osos, que las tienen redondas. Por ese motivo, los chinos llaman a los pandas “daxiongmao”, que significa gran oso gato. Las mandíbulas también han sufrido una adaptación a la vida vegetariana de manera similar a como lo han hecho las patas delanteras. En efecto, son más pequeñas que las típicas de los úrsidos y, sobre todo, su dentición está muy modificada, resultando más parecida a la de un herbívoro que a la de un oso. PELAJE La piel está cubierta por un pelaje no muy largo, pero espeso, tupido y lanoso, muy adecuado en invierno, aunque en verano es un buen hábitat para las garrapatas y otros parásitos externos. Con la edad, el color blanco puede volverse algo amarillento o de aspecto “sucio”. Presenta color negro en las patas, pies, orejas, nariz, zona de los ojos y en una franja que rodea los hombros y que se une con el negro de las patas delanteras. PATAS Las patas delanteras están muy modificadas, con una estructura única, que ha recibido diversos nombres: el pulgar del panda, sesamoide, sexto dedo, pseudopulgar, etc. Pero no se trata de un verdadero dedo, sino de un pequeño hueso alargado de la muñeca que está más desarrollado. En el extremo hay un cojinete suplementario que le permite funcionar como un dedo oponible a los otros cinco verdaderos, y que resulta ideal para agarrar, arrancar y llevarse a la boca las hojas de bambú. CRANEO Redondo y voluminoso, sobre todo por los prominentes y separados arcos zigomáticos. OREJAS Grandes y redondeadas, pero resaltan más todavía por su color negro, que contrasta con la base blanca de la cabeza. NARIZ Situada en el extremo de un hocico blanco no muy largo, y con la punta negra para seguir el patrón global de coloración pía, la nariz proporciona un fino olfato, que el panda utiliza para detectar posibles depredadores y, sobre todo, para adivinar la presencia de sus semejantes y reconocer sus desplazamientos y territorios. PIEL La piel es gruesa porque posee una considerable capa de grasa, cuya función no sólo es proteger del frío, sino también de los frecuentes cortes con las esquirlas de las cañas de bambú. COLA Con sus 12-14 cm, siempre está retraída, lo que le confiere poca relevancia; bajo la cola posee glándulas olorosas que utiliza para marcar el territorio. PIES Las plantas de los pies son peludas y poseen garras con uñas curvas y aceradas, peor no retráctiles. MEDIO NATURAL Distribución A principios del Cuaternario, hace más de un millón de años, el oso panda ocupaba una extensa área del sudeste asiático: por lo menos desde el norte de Vietnam y Birmania (donde se han encontrado restos) y hasta Pekín, al nordeste de China. Sin embargo, desde fines del Pleistoceno esta área empezó a disminuir a causa de los cambios climáticos y la extensión del poblamiento humano. En los últimos milenios, la presión del hombre se fue incrementando, de manera que desde el inicio de nuestra era (hace 2.000 años) hasta la actualidad se ha comprobado la desaparición del oso panda de las provincias de Henan, Hubei, Guizhou y Hunan. Asimismo, en épocas más recientes, todavía estaba presente en las provincias de Yunnan y Tsinghai; incluso es posible que quede algún ejemplar en esta última, aunque hace tiempo que no se ve ninguno. En la actualidad, sólo sobreviven seis poblaciones, aisladas entre sí y casi todas muy pequeñas. La más septentrional está integrada por 230 ejemplares que viven en la ladea meridional de las montañas de Quin Ling, que dividen el país longitudinalmente en norte y sur. Las seis poblaciones están en tres provincias del centro de China: Shaanxi (con cerca de 200 ejemplares), Gansu (alrededor del centenar) y Sichuan. Esta última es la que tiene mayores posibilidades de mantenerse, ya que según algunas estimaciones recientes contendría unos 800 pandas. Y ya no hay más pandas libres en todo el mundo. En realidad, otros cálculos son más pesimistas, pues señalan que en 1980 la población total era de 900 ejemplares, habiéndose perdido más del 20% en la década de los 80. Así, las últimas estimaciones más fiables sitúan el número de pandas existentes en alrededor de un millar. Hábitat En su último refugio del centro de China, el oso panda ocupa zonas forestales montañosas. Su área de campeo se sitúa en la alta montaña, donde no llegan los cultivos. Se encuentra habitualmente por encima de los 1.500 m de altitud, pudiendo acercare a los 4.000 m, si bien en invierno las intensas nevadas lo hacen descender hasta los 1.000 m, incluso puede que algo más abajo. Vive en bosques fríos y húmedos, generalmente de pinos u otras coníferas y, sobre todo, con abundante sotobosque de bambú, su planta nutricia. Muestra preferencia por las zonas con abundante follaje, entre el que pueda ocultarse bien y sentirse seguro. Antiguamente, en los valles de gran parte de China de menos de 1.500 m de altitud dominaba la selva subtropical, donde el oso panda encontraba bambú sin dificultad. Sin embargo, ya hace mucho tiempo que los agricultores acabaron prácticamente con esta selva para plantar arroz, trigo y otros cereales. Por este motivo, el panda ha tenido que subir la altitud de su hábitat por encima de esa cota. Entre 1.500 y 2.000 m, aproximadamente, quedan en algunas zonas restos de la antigua selva subtropical o bosques secundarios de diversos tipos de árboles. Por ahí pueden deambular los osos pandas en la época en que brota el bambú, pero es más frecuente verlos por encima de los 2.000 m de altitud, pues encuentran bosques mixtos de coníferas y caducifolios hasta los 2.600 m. No obstante, su hábitat predilecto se sitúa entre los 2.500 y los 3.200 m, donde van siendo cada vez más dominantes los pinos, muy apropiados para el desarrollo del bambú y para proporcionar cobijo al panda, especialmente a las hembras que han de sacar adelante a sus cachorros. Con los distintos pisos de vegetación, la especie de bambú varía, siendo las más frecuentes las de los géneros Fargesia y Sinarundinaria. Estado actual de las poblaciones Hoy en día, el enemigo más importante del oso panda es la pérdida de su hábitat, y ésta se produce de un modo imparable sobre todo por la tala del bosque. Por ejemplo, en el área de Quin Ling las compañías madereras ya han ocupado el 70% del hábitat del panda, y siguen destruyéndolo: dinamitan las montañas para hacer nuevas carreteras y poder talar así más cerca de la cima. La consigna es “más madera”, porque en China más de mil millones de personas la necesitan, entre otras cosas, para sus casas y para calentarse..., y dentro de cien años podrían ser 2.000 millones. Así pues, las perspectivas de futuro no son muy halagüeñas para el panda: el alimento y los refugios escasean, las poblaciones están cada vez más aisladas y su hábitat disminuye: el territorio habitable se ha reducido a la mitad en sólo dos décadas. CICLO VITAL Encuentro de sexos Después de todo el año de permanecer solos, en la primera mitad de la primavera (de mazo a mayo, aunque lo más frecuente es en abril) machos y hembras se reúnen. Sin embargo, sólo algunos ejemplares lo hacen, pues una buena parte es demasiado joven, otra demasiado vieja y numerosas hembras están aún cuidando sus crías; en la actualidad, además, el aislamiento y la baja densidad de las poblaciones hace que muchas veces los machos y las hembras aptos y disponibles simplemente no se encuentren, lo cual provoca una lamentable pérdida de potencial reproductivo. Esta afirmación puede parecer exagerada, peor no lo es en absoluto, pues la hembra sólo está en celo unos pocos días al año, a veces uno solo y, como máximo, cinco. Así, a menudo sucede que, a pesar de producirse el encuentro, éste tiene lugar en un momento en el que la hembra no está receptiva, por lo que la fecundación será imposible. En algunas zonas es posible que varios machos hayan percibido el olor característico de la hembra en celo y se acerquen a la vez. En este caso, los machos pelearán –más que una pelea se trata de un forcejeo- para ver cuál tiene más fuerza. El vencedor permanecerá con la hembra un par de días, o puede que uno solo, durante los que se aparearán numerosas veces. Gestación El embarazo puede durar de poco menos de 100 días a poco más de 160. Este margen tan grande se debe a que el inicio real de la gestación depende del momento en que se haga la implantación diferida del óvulo (puede variar de 45 a 120 días). En todo caso, la mayor parte de nacimientos se producen en agosto o septiembre. Lo normal es que nazcan una o dos crías (excepcionalmente tres), pero casi nunca prospera más de un cachorro. La gestación real es muy corta, como en todos los osos, lo que da origen a un recién nacido pequeñísimo. Con sus 100 g, o poco más, deberá multiplicar por 1.000 su peso para llegar a adulto. En minúsculo e indefenso, pero se hace notar, pues no deja de emitir chillidos-ladridos precisamente para evitar ser aplastado por la madre. Crecimiento y aprendizaje La hembra permanece 25 días en la cueva o árbol hueco que ha buscado para parir, por lo que tampoco puede alimentarse: sólo cuida de su cachorro. Durmiendo más de veinte horas al día y amamantado por la nutritiva leche materna, el osezno alcanza 1,5 kg. a las siete semanas, momento en que abre los ojos. A partir de entonces la hembra incrementará y prolongará sus salidas durante varias horas para alimentarse y recuperar fuerzas y poder así continuar suministran leche a un cachorro cada día más insaciable. Hasta hace poco, estas ausencias eran aprovechadas por los furtivos para atrapar al inerme cachorro, que casi siempre acababa muriendo en manos del hombre. A los dos meses todavía n o hace más que dormir y mamar tres o cuatro veces al día. A los tres meses ya se muestra más activo y sus movimientos empiezan a ser coordinados. A los tres o cuatro meses el pequeño panda da sus primeros pasos fuera de la madriguera, pero cuando encuentra bambú sólo juega con él, pues sigue alimentándose exclusivamente de la leche materna. Empezará a comer bambú como complemento de la dieta poco antes de cumplir medio año. El destete definitivo se produce a los nueve meses, pero no abandonará a la madre hasta cumplir los 18 meses. En cuanto se independiza de la madre, el joven panda está bastante indefenso ante los depredadores. Jugando con cualquier animal u objeto que se encuentra y con el mismo bambú, tiene que aprender a sobrevivir basándose en lo que ha visto hacer a su madre. Por suerte, no es frecuente ver a grandes felinos adentrarse e las actuales áreas de distribución del panda. El oso panda no alcanza la madurez sexual hasta los seis o siete año de edad. Nunca realiza migraciones y, a diferencia de otros osos, ningún año hiberna. Según sea el invierno más o menos riguroso, descenderá más o menos hacia el valle, pues en la alta montaña helada no puede sobrevivir. COMPORTAMIENTO Actividad El oso panda es preferentemente nocturno y crepuscular, aunque no es raro verlo activo de día ya que tiene que comer por lo menos 10 ó 12 horas diarias para ingerir la comida necesaria. Duerme unas 7 u 8 horas. Suele deambular por el suelo recogiendo bambú, pero puede trepar perfectamente gracias a sus poderosas garras y a la fortaleza de sus patas. De aspecto pesado, los pandas son, sin embargo, sorprendentemente ágiles, gracias a que poseen unas articulaciones muy flexibles. Su área de campeo no supera los 6 mk2, a no ser que el hábitat esté alterado y tenga la imperiosa necesidad de buscar más comida. En condiciones normales, no se desplaza mucho más de 500 m en una jornada. No construye cuevas, peor se refugia en ellas, así como en cavidades del terreno, agujeros de rocas y huecos de grandes árboles. Tímido y raramente agresivo, sólo muestran violencia las hembras si ven en peligro a su cachorro o si su territorio es invadido. Relaciones sociales Animal solitario, el oso panda mantiene una cierta relación con sus congéneres cercanos al margen de las raras peleas entre machos y los dos días al año que conviven ambos sexos. La comunicación es básicamente olfativa y más raramente acústica. En su trayecto diario, el oso panda va marcando algunos árboles con las glándulas olorosas que posee bajo la cola: restriega los cuartos traseros con árboles, piedras... Sin embargo, estudios etológicos indican que la delimitación del territorios sólo es realizada por las hembras adultas; los machos se limitan a señalar la ruta que han seguido. Oliendo estos rastros, que tienen la ventaja de ser muy perdurables en el tiempo, el individuo identifica el sexo y el estado de predisposición sexual de su compañero, al que no sólo no ve, sino que puede que no haya visto nunca. Otro sistema de comunicación, mucho más ocasional por la rareza de los encuentros, es el acústico. Curiosamente, el oso panda tiene un auténtico repertorio e sonidos: balidos, gruñidos, gemidos y un chillido-ladrillo que es el más agudo de entre los carnívoros de su tamaño; no se conoce el significado de la mayor parte de voces que utiliza. EL PANDA ROJO Actualmente el panda más conocido, el panda por excelencia, es el gigante, pero existe otro panda. De hecho, durante 50 años el único panda conocido por todo el mundo era el panda rojo (Ailurus fulgens), también llamado panda pigmeo o menor. Es un prociónido, como el mapache, pero asiático, siendo el único representante de esta familia que vive fuera de América. Mucho más pequeño y menos corpulento que el oso panda (pesa de 3 a 6 kg), el panda rojo presenta un cuerpo muy alargado; con una altura en la cruz de unos 35 cm, su cuerpo mide cerca de 60 cm y su cola no prensil, 40 cm. De pelaje rojizo con manchas blancas en la cara, las orejas y la cola, su expresión recuerda a la del oso panda y, como él, como bambú. Por ello también posee un hueso alargado de la muñeca o “sexto dedo”. Es arborícola, pero desciende para procurarse comida, aunque sin alejarse demasiado de los árboles que le proporcionan cobijo. Si le persigue un felino u otro depredador, trepa con extraordinaria agilidad y rapidez. Es nocturno y crepuscular; del día duerme sobre su árbol de manera parecida a la postura de perros y gatos: enrollado, con la cola por delante de la cabeza. Se encuentra en bosques del este del Himalaya ricos en rododendros y bambú. Su hábitat está en la alga montaña, llegando a los 4.000 m de altitud, donde soporta un clima todavía más frío que el del oso panda. Normalmente vive solo, aunque a veces lo hace en pareja o grupos familiares reducidos. Sin embargo, incluso en estos en estos últimos casos macho y hembra duermen en árboles separados, excepto durante la época de cría. ALIMENTACIÓN El mundo del bambú A lo largo de los siglos, en las montañas de persistentes brumas del centro de China, el bambú ha crecido en el hábitat del oso panda ocupando el sotobosque entre las grandes coníferas y los árboles caducifolios. Desde siempre se han formado en estas masas forestales espesuras de cañas prácticamente impenetrables, por donde el oso panda se mueve sin embargo como pez en el agua. En ese mundo, el panda encuentra refugio y una comida previsible que no tiene que cazar ni ir a buscar (de hecho, realiza muy pocos desplazamientos a lo largo del día y, en todo caso, recorre distancias muy cortas). Además, en su hábitat apenas hay competidores y muy pocos y ocasionales depredadores. De carnívoro a vegetariano El oso panda es un carnívoro, pero ha sufrido una readaptación drástica (como sus poderosos molares o su sexto dedo) para poder sobrevivir sólo con hojas de bambú. Suele acercar el tallo con una pata delantera para, con la otra, mondarlo arrancando varias hojas, reunirlas y morderlas juntas. Pese a estas adaptaciones, su sistema digestivo sigue siendo de carnívoro, por lo que sólo puede digerir un 17% de la materia que ingiere, mucho menos que los herbívoros normales y, sobre todo, que los rumiantes, que llegan a digerir el 80%. Ello, unido al poco valor nutritivo del vegetal comparado con cualquier dieta de carnívoro, hace que tenga que ingerir grandes cantidades de bambú. Los machos adultos, que son mayores que las hembras, pueden llegar a ingerir hasta 18 kg diarios para cubrir sus necesidades energéticas. Comer y dormir Normalmente, el panda dedica entre 10 y 12 horas diarias a comer, pero si el poder nutritivo de la planta es mínimo y sus necesidades altas, puede necesitar más de 14 horas para saciarse. Después de dormir lo imprescindible, se levanta nuevamente con hambre, de manera que no hace otra cosa que comer y dormir. Según la estación del año, prefiere devorar hojas y brotes tiernos o bien tallos duros y leñosos. En invierno no hiberna, por lo que no puede dejar de comer: debe seguir vagando por el bosque nevado y busca mejor clima a menor altitud. Por ello, cambia la especie de bambú, ya que en los pisos alpinos abunda sobre todo Sinarundinaria fangiana, mientras que a menor altura domina Fargesia spathacea. La presencia de varias especies en su territorio es muy favorable para el panda porque, además de dejar descansar a unas mientras come otras, la garantiza comida cuando una especie florece, pues todos los bambúes mueren después de producir flores. Competidores Quizás un factor decisivo en la pervivencia de los pandas hasta la actualidad sea su especialidad alimenticia, pues no tiene demasiados competidores. Únicamente la rata de los bambúes chinos (Rhizomys sinensis) puede ocasionalmente mermar sus recursos alimenticios. Se trata de un animal grande para ser un roedor (posee una longitud de 40 cm y un peso de 1 kg), que corta el bambú a ras del suelo o incluso bajo el mismo, directamente desde las galerías que excava, se come el tallo y deja las ramas. Sin embargo, el oso panda no se alimenta exclusivamente de bambú y de forma eventual puede comer raíces y otras plantas herbáceas: lirios de montaña, gencianas, colas de caballo…, incluso puede cazar algunos peces y pequeños roedores. Si encuentra carne (un animal muerto) tampoco la desprecia. UN ANIMAL QUE NECESITA LIBERTAD Los cazadores de panda se reconvirtieron (y multiplicaron) porque el animal tenía más valor vivo que muerto. Pero el hecho de que no los mataran a tiros no salvaba necesariamente la vida del panda, ya que los cuidadores no conocían sus necesidades, de manera que la mitad moría sin haber cumplido 5 años, es decir, antes siquiera de alcanzar la madurez sexual. El pretexto para proseguir esta campaña sin saber las repercusiones que podía tener en la población natural era que primero había que criar para luego poder repoblar. Pero desde el principio esto no funcionó: nunca se ha repoblado zona alguna y, sin embargo, se siguen manteniendo en cautividad y se capturan más. Hoy en día, de cada 10 panda vivos, uno está encerrado. El primer problema es que la hembra es fértil muy pocos días al año y, sin su clima habitual, puede ver alterado su ciclo. Esto incluso dificulta la inseminación artificial. Además, los machos en cautividad se muestran indiferentes ante las hembras; parece que esto se debe a un exceso de peso y a la falta de competencia. Sea como fuere, el caso es que sin libertad apenas hay reproducción. Y los pocos que nacen en cautividad (en más de 60 años se ha conseguido poco más de una docena de nacimientos) tienen una supervivencia bajísima: en los últimos 30 años casi un 60% ha muerto antes de cumplir el primer año. La clave del éxito está en descubrir por qué los cachorros se mueren en cautividad, mientras que en libertad salen adelante sin mayores problemas. Así, una de las claves para la pervivencia de la especie es conocer los requerimientos de las poblaciones salvajes. Sin embargo, otros expertos concluyen que para salvar al panda lo que hay que hacer son menos exhibiciones, menos cautividad y más medidas de protección para los que quedan en libertad. Pero la realidad es que su hábitat se sigue destruyendo y el tiempo se acaba. Paradójicamente, el símbolo de la conservación de la naturaleza puede estar dando sus últimos pasos en los misteriosos bosques de alta montaña de la remota China Central. PARA IR A LA ENCICLOPEDIA ANIMAL HAGA CLICK AQUI!!


Datos del Autor
Escribir al Autor
Agregar Comentario
Rankear este Aviso
Estadísticas

» Fe Me


Tecnologia Rie.cl V2010