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Peru » Departamento de La Libertad » SAN JOSE » Salud y Belleza / Miércoles 09 de Noviembre del año 2005 / 9:50 Hrs. la decision distintos factores las consecuencias el estado soluciones... El Aborto como fenómeno social en el Perú Desde nuestro punto de vista el aborto inducido en nuestro país debe considerarse ante todo como un fenómeno social. Esto significa una situación constante que se repite debido a un conjunto de variables sociales que influyen en forma determinante todas y cada una de las fases de este tema. Bajo tal consideración creemos es que debe basarse el debate acerca de mantener su penalización legal o por el contrario, despenalizarlo. Vamos a continuación a realizar una descripción analítica sustentando porqué desde una perspectiva científico social debe entenderse al aborto como fenómeno social para luego pronunciar nuestra opinión respecto al debate legal. Formas de un aborto Entendemos que el aborto inducido como fenómeno tiene tres fases: los orígenes (el problema del embarazo involuntario), el momento de la decisión que la mujer toma de abortar y las consecuencias. El fenómeno se origina en gran medida (teóricamente la mayor parte de las mujeres que se plantea abortar no planificó su embarazo) en el embarazo no deseado. Problema Socieconomico, educativo y falta de infomacion El que existan en el Perú altas cifras de embarazos involuntarios no se debe en modo alguno a un conjunto de casos aislados de mujeres que llegaron a esta situación únicamente por motivos propios de su ámbito personal. En su conjunto estamos ante un problema social en el que son mujeres de determinadas características las que se ven expuestas a quedar de un momento a otro en estado de gestación sin haberlo planificado. Estas características son en general las variables directamente asociadas a los bajos niveles socio-económicos y en particular tanto los bajos niveles educativos como los deficientes niveles de acceso a información y servicios de planificación familiar. Asimismo ser parte de un entorno que maneja una serie de particulares variables socio-culturales referidas a los roles de género también caracteriza a estas mujeres. Las diferentes variables tanto las que vienen del ámbito social-económico como las que vienen del social-cultural están profundamente asociadas entre sí, en este sentido son especialmente gravitantes las relaciones entre educación e instrucción en planificación familiar y asimismo entre educación y roles de género. La decision de abortar La siguiente fase del fenómeno es el momento de la toma de la decisión de abortar. Aquí estamos una vez mas ante un problema social cual es el que la mayoría de mujeres que opta por el aborto lo hace condicionada por variables que trascienden su ámbito personal. Nuevamente estamos en el orden de lo social donde influyen tanto factores socio-económicos como socio-culturales. La pobreza en sus múltiples manifestaciones (que van en general desde la falta de recursos económicos en sí misma hasta cuestiones mas específicas como el no contar con condiciones adecuadas en el hábitat) así como el verse expuestas a determinados roles de género (que marcan hábitos inequitativos en su relaciones de pareja o que bien influyen en el hecho de la ausencia de una pareja estable) funcionan como condicionantes de la toma de decisión que realizan las mujeres que determinan interrumpirse el embarazo. Tal como sucede en la primera fase, aquí también tenemos que las distintas variables interactúan entre sí, de este modo por ejemplo ciertas formas de concebir las relaciones de género pueden llevar a que la mujer perciba un insuficiente apoyo material de parte de su compañero trayendo esto como consecuencia el deseo de no tener un hijo mas (hijo al que no le podría dar una calidad de vida mínima, hijo que podría significar condiciones materiales de mayor precariedad para sus otros hijos y para ella misma). Otros factores Existen además otros factores que comúnmente se cree son igualmente determinantes de la mencionada toma de decisión dándose el caso que no es así. La penalización del aborto con sus ramificaciones (que van desde la amenaza de la sanción en sí misma hasta el hecho de dificultar el acceso a una práctica abortiva con condiciones mínimas de seguridad para la salud de la mujer) no llega a ser una variable condicionante ya que como se desprende de la lectura de las cifras las mujeres que optan por la interrupción del embarazo son conscientes en casi la totalidad de los casos de la magnitud del riesgo que están tomando. Asimismo, dentro del ámbito social-cultural, ni la moralidad convencional en general ni la religiosidad en particular vienen a determinar el que una mujer decida abortar o no. Las mujeres que han inducido su aborto participan en igual medida de los mismos códigos morales que el resto de la sociedad . Carece de toda base el argumento según el cual el problema del aborto es una cuestión de valores. Consecuencias de un aborto La tercera y última fase del fenómeno vienen a ser las consecuencias. La penalización del aborto inducido obliga a realizar en la mayor parte de los casos esta práctica en forma clandestina lo que conlleva condiciones médicas de extrema precariedad (personal no calificado, instrumental médico inadecuado, malas condiciones de higiene...) tomando en consideración que en general la oferta de servicios de salud para los sectores populares ya presenta de por sí serias deficiencias. A causa de tomar la opción de interrumpirse el embarazo al margen de la ley son muchas las mujeres de estos sectores deprimidos las que van a sufrir considerables lesiones físicas, llegando incluso en una considerable proporción, a perder la vida. Son consecuencias de carácter social en primer lugar porque quienes las sufren han sido principalmente mujeres condicionadas por el ámbito social tanto en el hecho de quedar involuntariamente embarazadas como en el acontecimiento de la toma de decisión de abortar en sí misma, y en segundo lugar porque el padecer la precariedad médica en general y la precariedad extrema que se deriva de la clandestinidad en particular está directamente relacionado a la condición socio-económica de la mujer. Fuera del fenómeno social del aborto en sí mismo pero relacionado a éste se encuentran las consecuencias de la fecundidad no planificada que estimamos pertinentes reseñar en el presente informe. Estamos aquí también ante consecuencias que debemos clasificar como sociales tomando en cuenta que el problema de la fecundidad no planificada tiene su origen en el ya mencionado asunto del embarazo involuntario -con sus consabidos condicionantes socio-culturales y socio-económicos- y considerando que las consecuencias en sí las padecen fundamentalmente las personas de bajos recursos. Estas personas son en particular los niños/as y las madres -como señalamos en la cuarta parte del informe- y vienen a ser en general la totalidad del conjunto social. Hay que destacar una vez mas, que el problema de la fecundidad no deseada es un problema que se retroalimenta generación a generación pues las consecuencias que los niños/as de hoy sufren -la pobreza y sus distintas manifestaciones asociadas, especialmente los bajos niveles educativos- son en gran parte las causas de las paternidades y maternidades involuntarias del mañana. De lo anterior también puede concluirse que el problema de la fecundidad no planificada asimismo contribuye a incrementar algunos de los principales factores que dan origen al fenómeno del aborto en sí.(nuevamente, el problema de la educación en particular y la pobreza en general) en tanto de madres y padres Así como sucede con este problema de la fecundidad no deseada, la problemática del aborto como tal también adquiere la forma de circulo vicioso. Antes de finalizar las conclusiones del presente informe quisiéramos exponer en forma breve nuestras apreciación personales en torno al tema planteado. Conclusiones A nuestro entender, el aborto inducido como fenómeno tiene tres niveles, el primero, es el de las condiciones generales de vida que experimentan en forma cotidiana los sectores mayoritarios de nuestra sociedad, el segundo es el de los servicios que brinda el Estado a sus ciudadanos, el tercero es el del marco legal. Ordenamos estos tres niveles de mayor a menor profundidad. De este modo el primer nivel,el de las condiciones generales, es el mas profundo. Este nivel tiene dos grandes dimensiones, la socio-económica y la socio-cultural. En la socio-económica están aquellas condiciones materiales que de alguna u otra manera constituyen un obstáculo a que la mujer pueda decidir libremente acerca de su sexualidad y reproducción. La pobreza y sus distintas ramificaciones así como condicionan directamente las distintas decisiones de índole personal del individuo (sus aspiraciones propias en el trabajo, estudios,familia...y todo lo que va ligado a ello como puede ser el número de hijos a tener) se manifiestan como una traba a que la mujer pueda estar lo suficientemente capacitada como para determinar y materializar en forma óptima tales decisiones (los problemas de la educación y del acceso a información de buena calidad). En la dimensión socio-cultural están todas aquellas ideas, prejuicios y roles que normalmente se manejan en las relaciones de género. Estos condicionan en forma determinante la capacidad que tiene la mujer para decidir en forma libre lo mejor para sí. Hay que señalar que dichos condicionamientos se dan tanto a nivel subjetivo como a nivel inter-subjetivo, así como son definitorios los conceptos sexistas que la misma mujer pueda parcial o totalmente internalizar lo son también (y quizás en mayor medida) las manifestaciones explícitas que de estas nociones realizan los individuos de su entorno inmediato (en especial, la pareja y la familia) y el contexto social en general. La dimensión socio-cultural está estrechamente asociada la socio-económica. En el tema que nos ocupa el nudo de esta relación es el asunto de la educación. Así como pobreza y educación a la larga forman una interacción, sucede lo mismo entre cultura y sociedad (y dentro de ellas,el tema del género) y educación. El segundo nivel vendría a ser el de los servicios que el Estado brinda a los ciudadanos. Sobre la base de una determinada realidad problemática el Estado está en la obligación de buscar mejorar la situación a través de políticas que se traduzcan en servicios concretos hacia la población. Para el fenómeno que nos ocupa, el Estado ha de peseguir soluciones a través de los servicios de salud en general y de planificación familiar en particular, asimismo a través de los servicios educativos e informativos. En un plano mas global están los servicios de asistencia material que también tienen relevancia al momento de intentar resolver el problema (aunque en forma menos directa). El Estado y su culpabilidad Si de lo que se trata es que la mujer pueda estar capacitada para tomar las decisiones óptimas concernientes a su sexualidad y reproducción, el Estado debe procurar mejorar los niveles (en cantidad y calidad) educativos especialmente en lo tocante a la educación sexual, asimismo debiera capacitar en forma idónea en materia de planificación familiar. Por otra parte, es muy importante que los servicios de salud presten una cobertura y niveles de calidad adecuados. Actualmente los servicios que brinda el Estado presentan niveles insatisfactorios. Los niveles educativos que alcanzan el grueso de los peruanos y en especial la mujeres son bajos cuantitativa y cualitativamente, el acceso de la mayoría poblacional a los servicios de salud es insuficiente, las campañas de planificación familiar se realizan desde una óptica vertical en la cual las mujeres mas que sujetos de derechos son un mero objeto de las políticas gubernamentales... Asimismo los servicios de asistencia material dirigidos bajo un esquema clientelista no contribuyen de la mejor manera a paliar una situación de pobreza, que ciertamente se ve seriamente afectada por la política económica del Gobierno. El tercer nivel, el mas superficial es el del marco legal. Basándose en primer lugar en la realidad de las condiciones generales de la población y considerando en segundo lugar la situación de la cobertura y calidad de los servicios que el Estado brinda para mejorar estas condiciones el marco legal debiera ajustarse a la realidad y normar en consecuencia buscando mejorar en lo posible la problemática existente En tal sentido apreciamos que en lo referente al fenómeno del aborto los actuales dispositivos legales que penalizan el aborto inducido no contribuyen en absoluto a resolver el problema. Es mas, creemos que penalizar el aborto agrava mas aún la situación. Aquí hay que considerar que primero, las disposiciones legales al respecto no sirven como medida disuasoria ante mujeres que deciden interrumpir su embarazo motivadas por condiciones generales -sociales, económicas y culturales- extremas (además de las motivaciones personales) las cuales no son resueltas en forma satisfactoria por los servicios que brinda el Estado . Dichas motivaciones pesan mas que el conocimiento de cualquier posible sanción, esto se demuestra dramáticamente cuando al preguntárseles la mayor parte de mujeres con antecedentes de aborto inducido afirma que sabía de antemano tanto que era penalizado como que estaba exponiendo seriamente su integridad física al interrumpir su embarazo en forma clandestina. Segundo, hay que tomar en cuenta justamente esto último, que las mujeres que se inducen el embarazo en forma mayoritaria efectivamente se están arriesgando a padecer severas consecuencias. Las estadísticas nos hablan al respecto de graves lesiones físicas y de muertes, ambas muy usuales en la práctica del aborto clandestino. Es nuestra opinión entonces que en nuestro país el marco legal debiera ponerse acorde con la realidad despenalizando el aborto inducido. No creemos que tal medida vaya a resolver todo el problema pues sería una disposición tan sólo al nivel de la superficie del fenómeno pero observamos que se hace necesaria tanto para aliviar aunque sea en parte esta difícil realidad como para constituir un punto de partida para acciones de mayor alcance en los niveles mas profundos de la problemática . Por ejemplo, a partir de la despenalización podrían los servicios de salud y en particular de planificación familiar, de orientar y atender a las mujeres que opten por interrumpir su embarazo, podría asimismo darse una orientación sexual de mayor profundidad en la escuela. Desde nuestro punto de vista la despenalización del aborto es una condición necesaria para la existencia un marco desde el cual empezar a resolver en forma integral el problema. » http://www.pucp.edu.pe/~sentcom/el_aborto.htm Datos del Autor
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